Efélides en diferentes áreas del cuerpo: Todo lo que necesitas saber

¿Qué son las efélides?

Las efélides, también conocidas como pecas, son manchas de pigmentación que aparecen en la piel debido a una acumulación de melanina. Se forman principalmente en áreas expuestas al sol como la cara, los brazos, los hombros y la espalda. Las efélides son completamente benignas y no representan ningún riesgo para la salud. Suelen aparecer en la infancia o durante la adolescencia y son más comunes en personas de piel y ojos claros.

Aunque pueden desaparecer con la edad, muchas personas conservan sus pecas toda la vida. Las efélides se diferencian de otros trastornos de pigmentación porque tienen bordes definidos, son de color marrón claro y suelen ser más pequeñas, de menos de 5 mm de diámetro. Aparecen de forma dispersa, afectando a ambos lados del cuerpo por igual. Además, a diferencia de lunares y otros tipos de manchas, las efélides no sobresalen de la piel.

Efélides en diferentes áreas del cuerpo

Beneficios y riesgos de las efélides

A pesar de que culturalmente se han asociado a la belleza y la juventud, muchas personas consideran antiestéticas las efélides y buscan eliminarlas. Sin embargo, las pecas son completamente inofensivas y no implican ningún riesgo para la salud. De hecho, se ha sugerido que las efélides podrían tener un efecto protector contra el daño solar, al aumentar la producción de melanina en esas áreas de la piel.

Esto reduciría el riesgo de quemaduras solares y de desarrollar cáncer de piel. Las efélides no requieren ningún tratamiento, a menos que la persona lo desee por motivos estéticos. En ese caso, es importante acudir a un dermatólogo para recibir asesoramiento sobre las opciones disponibles para aclararlas o eliminarlas, como láser, cremas despigmentantes o peelings.

Las efélides en diferentes áreas del cuerpo

Efélides en la cara

Cómo identificarlas

Las efélides faciales suelen aparecer durante la niñez o la pubertad. Se localizan principalmente en las mejillas, la nariz, la frente y el mentón, que son zonas habitualmente expuestas al sol. Se caracterizan por ser manchas circulares u ovaladas, de bordes netos y color marrón claro, entre 1-5 mm de diámetro. Aparecen de forma dispersa y simétrica a ambos lados de la cara. A diferencia de los lunares, no sobresalen de la piel. Es importante distinguir las efélides de otros trastornos pigmentarios faciales como el melasma, que causa manchas grandes e irregulares, o los lentigos solares, que son más oscuros y de bordes menos definidos. En caso de duda, se recomienda consultar a un dermatólogo.

Cómo tratarlas

Existen varias opciones para aclarar o eliminar las efélides faciales, como:

– Cremas despigmentantes con hidroquinona, ácido kójico o vitamina C, que inhiben la producción de melanina. Deben aplicarse con protección solar.

– Láser Q-Switched de picosegundos, muy eficaz para eliminar selectivamente las pecas sin dañar la piel circundante. Requiere varias sesiones.

– Peelings químicos superficiales con ácido glicólico o ácido láctico, que exfolian la capa superior de la piel donde se acumula la melanina.

– Crioterapia con nitrógeno líquido, que congela y elimina las manchas.

– Dermoabrasión, una técnica de resurfacing que elimina las capas superficiales de la piel mediante frotamiento.

Es importante que el tratamiento sea realizado por un dermatólogo, para evitar efectos secundarios como irritación, hipopigmentación o cicatrices.

Efélides en las axilas y la ingle

Cómo identificarlas

Las efélides pueden aparecer también en áreas no expuestas habitualmente al sol, como las axilas y la ingle. Se manifiestan como pequeñas manchas marrones, de bordes definidos y disposición simétrica a ambos lados del cuerpo. Suelen ser más claras que las efélides faciales debido a la menor exposición solar de estas zonas. Es importante distinguirlas de otros trastornos pigmentarios como el acantosis nigricans, que causa placas hiperpigmentadas vellosas en axilas y cuello, o de lunares atípicos que requieran evaluación. Las efélides en zonas íntimas suelen ser un hallazgo casual, ya que rara vez producen síntomas. No obstante, si aparecen de forma repentina o cambian de tamaño o color, se recomienda consultar a un dermatólogo.

Cómo tratarlas

Al igual que en otras partes del cuerpo, las opciones para eliminar efélides en axilas o ingle incluyen:

– Cremas despigmentantes con hidroquinona o ácido kójico, aplicadas bajo supervisión médica. Deben usarse con protección solar en estas áreas.

– Láser Q-Switched de picosegundos, muy efectivo pero debe realizarse con precaución en zonas sensibles.

– Crioterapia para congelar las manchas. Es un tratamiento rápido pero puede causar dolor transitorio.

– Dermoabrasión o peelings químicos superficiales. Requieren cuidados posteriores para evitar infecciones o pigmentación post-inflamatoria.

Es preferible que los tratamientos sean realizados por un dermatólogo, ya que la piel de estas zonas es muy delicada. Además, se requiere un cuidado estricto de la higiene y la hidratación tras los procedimientos.

Efélides en los pliegues cutáneos

Cómo identificarlas

Los pliegues cutáneos como los párpados,

Los pliegues cutáneos como los párpados, cuello, codos, debajo de los senos o en las ingles, son también susceptibles a la aparición de efélides. Se manifiestan como pequeñas máculas marrones, redondeadas y de bordes nítidos, en estas zonas de roce y fricción. Suelen ser bilaterales y múltiples. Es importante distinguirlas de otros trastornos pigmentarios que afectan los pliegues como el acantosis nigricans, que causa placas hiperpigmentadas vellosas, o de lunares atípicos que requieran evaluación. Las efélides en zonas de pliegues suelen diagnosticarse por observación. Si aparecen de forma repentina o cambian, se recomienda consultar al dermatólogo para descartar otros procesos. Un examen con dermatoscopio puede ayudar a diferenciarlas.

Cómo tratarlas

Las opciones para eliminar efélides en zonas de pliegues cutáneos son:

– Cremas despigmentantes con hidroquinona, ácido kójico o ácido azelaico, aplicadas bajo supervisión médica. Deben usarse con protección solar.

– Láser Q-Switched de picosegundos, muy efectivo pero debe realizarse con precaución en áreas sensibles.

– Peelings químicos superficiales con ácido glicólico o ácido láctico, que exfolian suavemente estas zonas.

– Crioterapia para congelar las manchas. Puede causar dolor transitorio.

Es preferible que los tratamientos sean realizados por un dermatólogo, dada la delicadeza de la piel en los pliegues. Requieren además cuidados posteriores estrictos para evitar efectos adversos.

Entendimiento de las efélides

El papel de la melanina en las efélides

La melanina es el pigmento que le da color a la piel y está producida por células especializadas llamadas melanocitos. Existen dos tipos principales de melanina:

  • Eumelanina: de color marrón o negro.
  • Feomelanina: de color amarillo o rojizo. En las personas con efélides, los melanocitos producen un exceso focal de eumelanina, que se acumula formando las pecas.

Esto está determinado principalmente por factores genéticos. La exposición solar provoca que los melanocitos incrementen su actividad y produzcan más melanina en la piel con efélides, oscureciéndolas. Por ello, las efélides suelen ser más evidentes en verano y tienden a aclararse en invierno. Otros factores como las hormonas, la inflamación o fármacos también pueden estimular la producción de melanina y la aparición de efélides.

Los efectos de la exposición al sol

La radiación ultravioleta (UV) del sol es el principal factor ambiental que induce y exacerba las efélides. Los rayos UVA y UVB estimulan la proliferación y actividad de los melanocitos, incrementando la producción de melanina. Esto provoca la aparición de pecas y oscurece las existentes. Las áreas de piel más expuestas al sol, como la cara, los brazos, el escote y la espalda, son las más afectadas por las efélides. Además, en verano, con mayor exposición solar, las efélides están más pigmentadas.

La fotoprotección es clave para prevenir la aparición de efélides y evitar que se oscurezcan. Se recomienda el uso diario de protectores solares de amplio espectro con FPS 30 o mayor, sombreros, ropa y gafas de sol. Reducir el tiempo de exposición solar directa también es importante. Asimismo, la luz UV puede reactivar la pigmentación de efélides que han sido tratadas pero no eliminadas completamente. Por ello, la fotoprotección debe mantenerse incluso después de los tratamientos.

El gen del receptor de la melanocortina-1 (MC1R) y las efélides

Se ha identificado una asociación entre ciertas variantes del gen MC1R y la aparición de efélides. Este gen codifica el receptor de melanocortina-1, una proteína esencial en la pigmentación. Las personas con variantes RHC («red hair color») de MC1R producen más feomelanina, responsable del pelo rojizo. Además, presentan una respuesta deficiente a la radiación UV, con más efélides tras la exposición solar. Otros genes relacionados con la pigmentación, como TYR, OCA2, MITF y ASIP también se han vinculado al desarrollo de pecas. No obstante, MC1R es el principal gen asociado. La herencia de estos genes hace que las efélides sean más frecuentes en personas de piel clara, ojos claros y cabello pelirrojo o rubio, aunque pueden aparecer en otros fototipos.

Prevención y cuidado de las efélides

Protección solar

La principal medida preventiva es la fotoprotección para minimizar la exposición a los rayos UV, responsables de la hiperpigmentación. Se recomienda usar diariamente protectores solares de amplio espectro (UVA y UVB) con un FPS 30 o mayor. Deben aplicarse unos 20-30 minutos antes de la exposición y reaplicarse cada 2 horas. Otras medidas son evitar el sol en las horas centrales del día, buscar la sombra, usar ropa protectora, sombreros de ala ancha y gafas de sol. Los protectores deben usarse todo el año, no solo en verano. Los filtros minerales a base de óxido de zinc o dióxido de titanio son menos irritantes y más recomendados para pieles sensibles o con efélides.

Cuidado de la piel

Además de la fotoprotección, se recomiendan otros cuidados para prevenir y tratar las efélides:

– Hidratación diaria para mantener la barrera cutánea, con cremas adecuadas al tipo de piel.

– Exfoliación periódica para eliminar las células pigmentadas acumuladas. Debe ser suave en pieles sensibles.

– No frotar ni rascar las efélides, para evitar que se expandan o oscurezcan.

– Evitar fuentes de calor como saunas, que estimulan la actividad de los melanocitos.

– Usar maquillaje con filtro solar y tonos que disimulen las pecas.

– No automedicarse ni usar productos despigmentantes agresivos sin supervisión médica.

– Consultar al dermatólogo ante cualquier cambio en las efélides.

Productos recomendados para el cuidado de la piel con efélides

Algunos productos dermocosméticos que pueden ayudar en el cuidado y prevención de las efélides son:

– Despigmentantes suaves con ácido kójico, arbutina o vitamina C estable. Deben usarse bajo supervisión médica.

– Exfoliantes con ácido glicólico o gluconolactona para renovación celular.

– Cremas con filtros solares minerales de amplio espectro y FPS 50 o mayor.

– Productos calmantes y reparadores como aloe vera, caléndula o ácido hialurónico.

– Mascarillas con ingredientes antioxidantes como vitaminas C y E, resveratrol, niacinamida.

– Sueros despigmentantes con ácido kójico, vitamina C, hidroquinona o triple combinación (hidroquinona, tretinoína, corticoide).

– Complementos orales con extracto de Polypodium leucotomos para fotoprotección sistémica. Deben elegirse según el tipo de piel y sólo bajo supervisión médica por posibles efectos adversos o interacciones.

Tratamientos y soluciones para las efélides

Opciones cosméticas

Existen diversos productos de maquillaje que ayudan a disimular las efélides de forma temporal:

– Bases de cobertura con pigmentos que unifican el tono de la piel. Deben tener FPS.

– Correctores en tonos verdes para neutralizar el pigmento marrón de las pecas.

– Polvos compactos mateificantes aplicados por encima de la base.

– Autobronceadores que oscurecen sutilmente la piel circundante.

– Pinceles de precisión y esponjas para un acabado imperceptible.

Estos productos cosméticos cubren las efélides al menos durante unas horas, pero no las eliminan. Pueden usarse como complemento a otros tratamientos. Es importante desmaquillar la piel por la noche.

Opciones dermatológicas

Los principales tratamientos dermatológicos para eliminar las efélides son:

  • Láser Q-Switched de picosegundos: emite un haz de luz que fragmenta la melanina de forma selectiva. Es muy eficaz y preciso, con pocos efectos secundarios. Requiere múltiples sesiones.
  • Luz pulsada intensa: dispositivo similar al láser pero más versátil. También es muy efectivo contra efélides.
  • Crioterapia: congelación de las manchas con nitrógeno líquido. Rápida pero puede requerir repetirse.
  • Peelings químicos: aplicación de ácidos exfoliantes como el glicólico o láctico para remover las capas pigmentadas.
  • Dermoabrasión: eliminación mecánica de las capas superficiales mediante frotamiento. Deben ser realizados por dermatólogos expertos dado su potencial de efectos adversos como hipo o hiperpigmentación. Además, requieren cuidados posteriores.

Tratamientos naturales

Algunas opciones naturales que se pueden probar contra las efélides son:

  • Aloe vera: su efecto despigmentante se debe a los compuestos aloína y aloesina. Se aplica gel de aloe puro sobre las pecas.
  • Aceite de romero: contiene antioxidantes que inhiben la melanogénesis. Se usa aceite puro en las zonas afectadas.
  • Jugo de limón: su ácido cítrico reduce ligeramente la pigmentación. Se aplica con algodón, dejando actuar unos minutos antes de enjuagar.
  • Mascarillas con harina de avena: tiene propiedades exfoliantes suaves. Se mezcla con agua o leche y se deja actuar 20 minutos.
  • Compresas de manzanilla: antiinflamatoria y despigmentante débil. Se aplican infusiones frías de manzanilla. No obstante, estos remedios naturales tienen una eficacia limitada y deben usarse con precaución, ya que pueden causar irritación o reacciones alérgicas en algunas personas.

Es importante recordar que siempre es recomendable consultar a un médico o dermatólogo antes de probar cualquier tratamiento para las efélides, especialmente si se tienen condiciones de piel sensibles o se está tomando algún medicamento. Además, es importante seguir una rutina de cuidado de la piel adecuada, que incluya protección solar diaria y evitar la exposición excesiva al sol, ya que esto puede agravar las efélides.

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